Antoni Puigverd: Paisaje fangoso con bicho alado

Paisaje fangoso con bicho alado

Ya Dante demostró que el territorio más favorable al conocimiento es el Infierno, no el Paraíso

ANTONI PUIGVERD | 25/08/2009. La Vanguardia.

Volvamos a la lectura y sus mitos. Uno de ellos, apoyado por los padres y maestros más bienintencionados, sostiene que la literatura cultiva el espíritu. Y bien: repasemos el argumento de tres de las más importantes novelas del siglo XX.

Ulises de JoyceLolita de NabokovLuz de agosto de Faulkner. Bloom, protagonista de Ulises, es un infeliz: malvende publicidad y vive con una mujer que le engaña. Durante la jornada hace cosas de este tipo: se masturba, se arrastra por las calles y tabernas, contempla a un perro vomitando y se tira unos pedos mientras lee un manifiesto patriótico.

Humbert, protagonista de Lolita, es un paidófilo. Y Christmas, protagonista de Luz de agosto, blanco con gotas de sangre negra y traficante de bebida, asesina brutalmente a la única mujer blanca solidaria con los negros: una soltera cándida que le ha alimentado, y con quien ha copulado, en los días previos al asesinato.

No crean que he seleccionado con especial morbosidad los episodios de estos clásicos. Hay mucho morbo, en ellos. Pero si uno lee estas tres grandes novelas buscando alimentar su sed de truculencias, quedará completamente decepcionado.

Si Nabokov, Faulkner y Joyce se complacen en la morbosidad no es para captar la atención, sino para explorar los fangos de la condición humana, sobre los que no manifiestan ningún reparo moralista. Son muy escasos, los personajes bondadosos con capacidad de sugestionar e inquietar al lector.

En estos momentos, sólo dos me vienen a la memoria. María, protagonista de El metro de platino iridiado de Álvaro Pombo: una mujer maravillosa que aguanta el peso de una casa familiar erosionada por dramas y mentiras. Y Cruells, el cura de las dudas existenciales, coprotagonista de la mejor novela sobre la guerra civil: Incerta glòria de Joan Sales.

Es muy difícil que la bondad, el afecto o la piedad permitan desplegar la misma fuerza literaria que la crueldad, la neurosis o la obscenidad. La bondad tiende a la moraleja; y la moraleja es veneno para la literatura. Desde los tiempos de Baudelaire, la gran literatura está repleta de amantes de la carroña.

Siglos atrás, ya Dante había demostrado que el territorio más sugestivo y más favorable al conocimiento humano es el Infierno, no el Paraíso. Como hizo Virgilio con Dante, el escritor acompaña al lector hasta los fondos más hediondos. Pero, atención, no garantiza un fácil retorno a la superficie.

El viaje al fondo de la noche puede ser muy peligroso, pues no depende del acierto moral del guía, sino de la fortaleza del lector. Hablando de otro clásico, La metamorfosis de Kafka, en la que su protagonista, Gregor, se transforma en cucaracha, Nabokov, que también era experto en insectos, sostenía que se trataba de una cucaracha alada. “Muchos jóvenes crecen como Gregor, olvidando que tienen alas”.

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