En memòria de Baltasar Porcel


Veraniega 7: apocalipsis

Ya acabo estas notas sobre la actualidad veraniega con un casi pavoroso apunte cuajado de ecos del arcano: de la Sibil·la. Todavía se canta en las iglesias mallorquinas, en Nochebuena, aunque como caracoleo folklórico. Pero en mi infancia temblaba ante aquel niño en el púlpito, ataviado con una capa y una corona, una espada enhiesta, declamando las horribles profecías de una sibila de raíz dionisiaca y apocalíptica, el templo helado. En nuestros pueblos recónditos, además, la pudimos salvar de la persecución con la que pretendió barrerla el inquisitorial concilio de Trento. Y canta la Sibil·la, palomas negras de la voz angelical, que:

“Jesucrist, Rei universal,

home i ver Déu eternal,

del cel vindrà per jutjar

i a cada u lo just darà.

Gran foc del cel davallarà,

mar, fonts i rius tot cremarà.

Los peixos donaran grans crits

perdent los naturals delits.

Ans del Judici l’Anticrist vindrà

i a tot lo món turment darà”

… Regresaba a casa alta la noche, imaginaba llameante la mar cercana, peces que surgían aullando del abismo, el esqueleto del Anticristo avanzando tambaleante por la calle Mayor… Bien: en julio y agosto desde la costa levantina de Mallorca a las calas de Formentera, el agua convertida en un caldo a 30 grados de temperatura, se han sucedido las quejas de los bañistas que eran atacados por pececillos y que la sangre provocada por sus agudos mordiscos atraía amuchos más…Nunca había ocurrido y los pescadores lo han confirmado, añadiendo que van apareciendo por nuestra mar insólitos ejemplares tropicales. A la par que la humedad del suelo se quedó bajo mínimos ante la aplastante radiación solar, lo que por ejemplo ha aumentado la cantidad de procesionaria y su voracidad, que ya afecta al 63 por ciento de los pinares isleños. El incendio celeste de la Sibil·la, sus peces enloquecidos… Estas primeras lluvias han sido recibidas como una bendición, he contemplado con embeleso los tétricos rayos coronando restallantes el Puig Blanc, los goterones percutiendo solemnes sobre los palmitos. Y, claro, mueren los almendros, los algarrobos: la sequía los acartona, sus productos si no es en las grandes fincas no dan ni para pagar su recolección. Es el fin de la nívea y dulce primavera mallorquina del almendro en flor… Mientras, los frutales son atacados por bichos cada vez más resistentes, la fruta pudriéndose rápida. La compramos de Chile, del Canadá. Ymucho ojo con las hormigas: han aumentado tremendamente, invaden la casa indemnes al insecticida, como si el propio diablo nos salpicara.

Article publicat a La Vanguardia per Baltasar Porcel  el 07/09/2003.

Hui, Oriol Domingo, reflexiona sobre el Cant de la Sibil·la i la ceremònia laica oferta a Baltasar Porcel  a Andratx. Cita la columna que reproduisc i que ja hauràs llegit. El temps ens  atrapa.

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