Somos el tiempo que nos queda (Jordi Llavina )


01/04/2009

Cerca de mi casa hay un trigal, que por estas fechas se pone verde como un prado a orillas del Cantábrico. Para mí, la circularidad del tiempo tiene, entre otros, ese hermoso indicador. Son las ventajas de vivir en un entorno rural. Por otro lado, las lluvias abundantes de los últimos meses (tras la amenaza de la sequía) han llevado al campo la novedad de una auténtica epidemia de flores de rabanillo. Siembran de ese blanco verdoso los márgenes de las carreteras y alumbran con su gracia vulgar el suelo de los viñedos de cepas desnudas.

El filósofo Josep M. Esquirol acaba de publicar, en Paidós, un libro muy sugerente: El respirar dels dies. Una reflexió filosòfica sobre el temps i la vida.El autor aspira a no “simplificar la riqueza de la experiencia del tiempo (y de la vida)”. Así que procede explorando ese concepto amplio de la temporalidad. Lean la obra sin ninguna prisa, saboreando cada uno de sus capítulos, dedicados a nuestros distintos tiempos concebibles (lo de “nuestros” quizás resulte excesivo: el tiempo huye, aunque el autor consigue dar la vuelta a esa tragedia elemental y observarla desde un punto de vista sin duda esperanzador).

En la película Dans la ville Blanche, de Alain Tarner, recuerdo una escena en la que aparece un café presidido por un reloj cuyas agujas avanzan al revés. Y todo, en esa Lisboa del filme, transcurre como si el tiempo se hubiera detenido, por no decir muerto. El ensayo de Esquirol llega en un momento de crisis en que nuestra relación con el tiempo también cambiará. Hemos vivido a toda prisa. En palabras de Pau Virilo , “hemos dado más importancia al movimiento que a la forma”, lo cual “ significa cambiar la función del día y de la luz”. Esquirol parte de los mimbres esenciales: el ritmo del día, los ritmos más amplios (el estacional), y va progresando en la “construcción mental” del tiempo, en su irreversibilidad. Analiza toda la fraseología popular al respecto : matamos el tiempo, lo pasamos, intentamos ganar algo de él…. Va convocando a los filósofos que han reflexionado sobre la cuestión: Nietzsche, Jankélévitch, Heidegger. Fija el alcance del clásico carpe diem. “La consciencia de la muerte nos ayuda a descubrir la seriedad de la vida”. Somos el tiempo que nos queda, escribió Caballero Bonald. Reflexionando a fondo acerca del tiempo, Esquirol nos propone apurarlo, aprovecharlo.

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