La humillación del presente.(Gregorio Luri )


01/04/2009
El filósofo y lingüista francés Jean-Claude Milner, uno de los propagandistas más distinguidos del movimiento “Salvar las humanidades”, acaba de publicar un libro titulado L´arrogance du présent. Regards sur une décennie, 1965-1975,donde pasa cuentas a su juventud política, a la que no tiene reparos en calificar de arrogante. Sabe de qué habla, porque se formó a la sombra de Althusser y Lacan, y fue un militante distinguido del partido maoísta Gauche Prolétarienne. Milner, por cierto, es judío, como lo fue el fundador de Gauche Prolétarienne, Robert Linhardt, o como lo fueron sus dirigentes Pierre Goldman o Benny Lévy. ¿Se debe esta coincidencia a una mera casualidad?

Aquellos jóvenes del 68 fueron arrogantes porque nunca dudaron de su legitimidad para convocar a toda la historia de la humanidad a una rendición de cuentas ante el tribunal de sus impaciencias. Se creían con derecho a ello porque antes se habían dotado ingenuamente de la convicción de ser la generación más sabia, libre y crítica de la historia de la humanidad. Pero – apunta Millner-,más que al triunfo de la revolución, a lo que aspiraban era a la liberación de todas sus frustraciones. Lo que querían era que el futuro – que debía ser un comienzo absoluto de una nueva etapa de la humanidad-llegara “aquí y ahora”. El 68 fue el movimiento pequeñoburgués de la juventud impaciente que sustituyó la angustia existencialista y solitaria de la generación precedente por el activismo del asamblearismo, su ecosistema natural. En la asamblea todos tenían derecho a hablar porque la palabra estaba al alcance de cualquiera. Era el espacio de la espontaneidad revolucionaria de una juventud que no quería ser gobernada por nadie que pusiera trabas a su activismo. Quería vivir en un activismo sin fin.

Milner dejóatrás su pasadohace décadas. Hace veinticinco años publicó De l’ecole , una reflexión pionera en la crítica a las reformas pioneras francesas desde una perspectiva “republicana”, reivindicando “ el ideal de una escuela elitista para todos”. A su parecer , el activismo pedagógico da una relevancia excesiva a los métodos de aprendizaje, en detrimento de la autoridad de los contenidos. Pero en la medida en el que activismo escolar parece asemejarse al asamblearismo sesentayochista, Milner sugiere que una de las herencias más claras del activismo político de los años sesenta ha sido la humillación del fracaso escolar del presente.

G. LURI, filósofo y pedagogo

Deixa un comentari

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s